Preguntas para hacerle a tus abuelos
Las mejores preguntas para tus abuelos son las que les dan permiso de contar: de dónde venían, cómo se conocieron, qué comían de niños, cómo llegaron hasta aquí. Aquí van 65, por tema, para hacerlas en la sobremesa o por videollamada, y guardar las respuestas para tus hijos.
En corto
- Cuántas a la vez
- Una o dos por visita, sin prisa
- Cómo
- Con fotos viejas en la mano, y grabando con su permiso
- Lo más importante
- Apuntar lo que contó, con su nombre

Un consejo
Antes de preguntar
Llévale fotos viejas: una foto destraba más recuerdos que cualquier pregunta. Haz una o dos por visita, y deja que se vaya por donde quiera; muchas veces lo mejor sale de lo que no preguntaste.
Pídele permiso para grabar con tu celular, y después apunta lo que contó con su nombre: «lo contó la abuela Rosa». Dentro de veinte años, eso es lo que tus hijos van a querer leer.
Y si a la abuela ya le cuesta acordarse, no la corrijas ni la apures: pregúntale por lo de antes, con las fotos en la mano, y quédate con lo que cuente. Muchas veces basta con decirle «abuela, cuéntame» y dejarla hablar.
Sobre su infancia: de cuando eran niños
- ¿Dónde naciste y cómo era tu casa?
- ¿Cómo se llamaban tus papás y a qué se dedicaban?
- ¿Cuántos hermanos eran? ¿Con quién te llevabas mejor?
- ¿A qué jugaban cuando eras niño?
- ¿Qué te tocaba hacer en la casa?
- ¿Fuiste a la escuela? ¿Cómo llegabas?
- ¿Quién fue tu mejor amigo de niño?
- ¿Qué te daba miedo cuando eras chiquito?
- ¿Cuál era tu dulce favorito?
- ¿Qué es lo que más extrañas de tu pueblo?
De sus papás y sus abuelos
- ¿Cómo se llamaban tus abuelos? ¿Los conociste?
- ¿De dónde venía tu familia?
- ¿Qué te contaban tus papás de cuando ellos eran jóvenes?
- ¿Hay algún apodo o algún dicho que venga de tus abuelos?
- ¿Hay alguna historia de la familia que cada quien cuenta distinto?
- ¿Quién guarda las fotos viejas de la familia?
- ¿Qué receta de tu mamá o de tu abuela te sabes de memoria?
- ¿Qué te enseñó tu papá que todavía usas?
Del amor y de la boda
- ¿Cómo conociste al abuelo (o a la abuela)?
- ¿Qué fue lo primero que te gustó de él (o de ella)?
- ¿Cómo era un baile en tus tiempos?
- ¿Cómo te pidió que se casaran?
- ¿Cómo fue la boda, y quiénes fueron?
- ¿Qué fue lo más difícil de sus primeros años juntos?
- ¿Qué consejo le darías a alguien que se va a casar?
Del camino: cómo llegaron hasta aquí
Para las familias que se fueron de su pueblo, al norte o a otra ciudad, estas son las que más valen: nadie más las puede contestar.
- ¿Por qué se fueron de su pueblo?
- ¿Cómo fue el viaje, y con quién llegaste?
- ¿Qué fue lo primero que viste al llegar?
- ¿Dónde vivieron los primeros años?
- ¿Quién los ayudó cuando llegaron?
- ¿Qué extrañabas más al principio?
- ¿Volviste alguna vez? ¿Cómo encontraste todo?
- ¿Qué le contarías a alguien que se va hoy a otro país?
Del trabajo y de la vida
- ¿Cuál fue tu primer trabajo, y cuánto ganabas?
- ¿Qué querías ser de grande?
- ¿Cuál fue el momento más difícil de tu vida, y cómo salieron adelante?
- ¿De qué estás más orgulloso?
- ¿Qué ha cambiado más desde que eras joven?
- ¿Cuál fue el mejor año de tu vida?
- ¿Qué aprendiste que no te enseñaron en la escuela?
De la comida y las fiestas
- ¿Qué se comía en tu casa los domingos?
- ¿Quién cocinaba mejor en la familia?
- ¿Qué no podía faltar en Navidad?
- ¿Cómo se ponía la ofrenda de Día de Muertos en tu casa?
- ¿Cuál era la fiesta más grande del pueblo?
- ¿Qué canción te recuerda tu juventud?
Para armar el árbol
Las que convierten una historia en nombres y ramas:
- ¿Cuál era el nombre completo de tu mamá, con sus dos apellidos?
- ¿Cuántos hermanos tenía tu papá, y cómo se llamaban?
- ¿En qué pueblo nacieron tus abuelos?
- ¿Quién de la familia se fue lejos, y a dónde?
- ¿Hay primos que nunca hemos conocido?
- ¿Quiénes fueron tus padrinos de bautizo?
En la mesa de Navidad (o de Acción de Gracias)
Para cuando está toda la familia junta y alguien tiene que soltar las historias:
- ¿Cómo era la Navidad cuando tenías diez años?
- ¿Quién se sentaba en la cabecera de la mesa?
- ¿Qué guisaba tu mamá que nadie hace igual?
- ¿A quién de la familia te gustaría tener otra vez en esta mesa?
- ¿Qué le agradeces a la vida este año?
Para nosotros
Las que casi nadie se anima a hacer, y las que más se agradecen después:
- ¿Qué quieres que tus nietos sepan de ti?
- ¿Qué consejo le darías a tu yo de veinte años?
- ¿Qué tradición te gustaría que nunca se perdiera?
- ¿Qué te hace sentir orgulloso de esta familia?
- ¿Cómo te gustaría que te recordáramos?
- ¿Qué es para ti lo más importante en la vida?
- ¿Hay algo que nunca nos has contado y quieras contarnos?
- ¿Qué te gustaría que hiciéramos juntos este año?
Una escena de familia
Lo que contó la abuela Rosa
Daniel le marcó a su abuela Rosa, en Morelia, por videollamada, y le preguntó cómo había conocido al abuelo José. Ella se rió antes de contestar. Le contó de una kermés en la plaza, de un vestido azul que le había hecho su mamá, y de que el abuelo le compró un elote sin atreverse a decirle nada.
Daniel lo apuntó esa noche en la página de su abuelo, con el nombre de ella. Al día siguiente su tía Teresa lo leyó y le escribió: «A mí nunca me lo había contado así».
Qué hacer con las respuestas
Apúntalas con el nombre de quien las contó y la fecha, aunque sea en una libreta. Lo que no se escribe, en una generación se pierde.
En ReuniTree cada recuerdo queda en la página de esa persona, con el nombre de quien lo contó, y lo lee toda la familia: los primos que no estuvieron en la sobremesa y los nietos que todavía no saben leer.
Lo que también se pregunta
¿Qué preguntas le hago a mis abuelos para conocerlos mejor?
Las que les dejan contar: cómo era su niñez, cómo conocieron a su pareja, cómo llegaron a donde viven, qué comían y qué quieren que sepan sus nietos. Arriba están las 65, por tema.
¿Cómo guardo las historias de mis abuelos?
Grábalas con su permiso en tu celular y después apúntalas con su nombre y la fecha. En ReuniTree cada recuerdo queda en la página de esa persona, con el nombre de quien lo contó, para toda la familia.
¿Y si mis abuelos ya no están?
Pregúntales a sus hijos, a sus hermanos y a los primos mayores: entre todos se acuerdan de más de lo que creen. Y pon lo que sepas en su página: un recuerdo vale aunque sea corto.
¿Cuántas preguntas le hago en una visita?
Una o dos, sin prisa. Las mejores historias salen cuando no se siente como entrevista.